Ya no planifico. Hace seis años, antes de salir de viaje con el coche eléctrico, me sentaba con Google Maps y Electromaps y montaba un plan A, un plan B y, si la cosa pintaba mal, hasta un plan C. Hoy miro por encima qué operadores fiables hay por el camino, activo la carga con una tarjeta y sigo conduciendo. Ese cambio, el de dejar de planificar del todo, es la mejor forma que tengo de contaros cómo ha cambiado la carga pública en España.
Porque ha cambiado muchísimo, y no de golpe. Ha sido un proceso lento, con operadores que han mejorado, otros que han empeorado, y alguna sorpresa que no me esperaba. Os cuento cómo lo he vivido, año a año, hasta llegar a la red que uso hoy.
Los primeros años: precariedad y desconfianza
Para que os hagáis una idea de lo lejos que hemos llegado: hace 5-6 años, encontrar un cargador de 50 kW en funcionamiento era motivo de alegría. Se consideraba rápido, y no era nada raro que fuera el único punto disponible en muchos kilómetros a la redonda. Cada viaje largo se montaba con calculadora en mano.
Tesla tenía ya entonces una red sólida, pero cerrada a cal y canto para el resto de marcas. Ionity empezaba a asomar la cabeza, con cargadores potentes pero carísimos y en muy pocas ubicaciones. De Iberdrola sí que me podía fiar, y también de una recién nacida Easycharger, la que hoy conocéis como Zunder. El resto era un cajón de sastre: Endesa-X fallaba que daba gusto, con una aplicación que era un suplicio de usar, y Repsol empezaba a colocar cargadores con su app Waylet en casi cada gasolinera, pero la mayoría se quedaban meses o años esperando a que alguien los activara. Un cargador por gasolinera, de 50 kW, y gracias. Los pocos que funcionaban iban bien, aunque con una app pensada para pagar el repostaje y la tienda, no para gestionar una carga.
El punto de inflexión: Tesla abre su red
Todo cambió cuando Tesla decidió abrir sus Superchargers al resto de marcas en 2022. De un día para otro pasé a tener una red bien mallada y muy fiable, con 6 u 8 puestos por ubicación, a veces más. El problema de llegar a un cargador y encontrarlo ocupado, sencillamente, desapareció de mi lista de preocupaciones.
La etapa intermedia: cada vez planifico menos
A partir de ahí, todo fue mejorando a la vez. Easycharger creció rápido, y cada estación nueva llegaba ya con al menos 4 puestos de 150 kW o más. Acciona y Wenea empezaron a hacerse un hueco, sobre todo en restaurantes de carretera y hoteles, bastante fiables aunque con uno o dos cargadores por ubicación como mucho, mientras iban activando, poco a poco, los cargadores de las gasolineras de Repsol.
En esa etapa ya contaba con Easycharger, Iberdrola, Tesla, Wenea y Acciona como opciones serias, y con Repsol y Endesa-X si se terciaba, que para entonces ya no me daba tantos problemas. Seguía planificando, pero mucho más ligero: un plan A fijo, y un plan B que muchas veces improvisaba sobre la marcha.
El panorama actual: 56.000 puntos y cero planificación
Y así, poco a poco, hemos llegado hasta hoy, donde el panorama es completamente distinto. Las vías principales están cubiertas de sobra, con varias opciones para parar a cargar, y España ya suma 56.000 puntos de carga operativos, una cuarta parte de ellos de más de 150 kW. Si un cargador me falla, me voy al siguiente, que en el peor de los casos estará a 50 km, aunque la mayoría los tengo entre 2 y 20 km de distancia.
Toda la red de Tesla está ya abierta a cualquier marca, y sus estaciones han crecido hasta los 12-22 cargadores. Aquella Easycharger que empezaba a nacer hace seis años hoy es Zunder, una de las redes más extensas y fiables de España, con estaciones de 4 a 12 cargadores, marquesinas muy visibles desde la carretera donde resguardarte del sol o la lluvia, y potencia de hasta 400 kW. Iberdrola sigue creciendo, pero se ha asociado con BP y se ha vuelto carísima. Wenea se ha partido en dos tras vender parte de sus ubicaciones: Wenea por un lado, TotalEnergies por otro, y esta última es carísima. Acciona ha crecido más despacio que el resto, pero tiene un mérito que valoro mucho: se ha extendido bastante por el medio rural, donde las demás redes casi no llegan. Repsol, con Waylet, ya tiene cargadores en casi todas sus estaciones, y una buena parte ya operativos, y desde hace un tiempo ha empezado a instalar puntos de 150 kW.
Y luego está Endesa-X, la gran sorpresa de estos seis años. No la uso demasiado en carretera, bien porque sus ubicaciones no me pillan de paso, bien porque no hay cafetería al menos para ir al baño. Eso sí, el cambio a mejor ha sido absoluto: si la app dice que un cargador está activo, funciona, y no me llevo sorpresas. Además, con sus suscripciones, tiene muy buenos precios.
Viajar con una sola tarjeta: Zunder y Electroverse
Mi forma de viajar hoy es casi sin planificar. Miro un poco qué estaciones de operadores fiables hay en la ruta, y activo la carga con la tarjeta de Zunder o con la de Electroverse. Para mí, la tarjeta es la forma más cómoda de activar una carga: la pasas, enchufas, y empieza a cargar. Para parar, pasas la tarjeta de nuevo, para la carga y desenchufas. Intento evitar las apps siempre que puedo: a veces no funcionan bien, no hay buena cobertura de datos, hace sol, llueve. No lo veo práctico.
En Zunder, además, activé el Autocharge y, aún más cómodo, llegar y enchufar. El cargador reconoce el coche y comienza la carga. Luego sí, para pararlo o la tarjeta o la aplicación.
Con Electroverse pasa algo parecido a lo de Zunder para los viajes: no tiene infraestructura propia, pero sus acuerdos con operadores de toda Europa hacen que, con su app y su tarjeta gratuita, me mueva sin líos tanto por España como fuera. En el el precio no hay sorpresas, suele quedar parecido o un poco por encima del operador en cuestión, y alguna vez hasta más barato. Lo que de verdad me ha ganado es la comodidad: una app que funciona de verdad y una tarjeta que hace que activar la carga sea tan sencillo como pasarla y enchufar.
Zunder ha construido lo mismo, a su manera: cobra lo mismo que el operador de turno más 1€ fijo por carga en concepto de gestión. Sencillo, eficaz y cómodo. Con cualquiera de las dos tarjetas en la guantera, viajo sin pensar demasiado en qué operador me toca en cada parada.
Lo que viene: Atlante y el viaje a Francia
Por último, ha salido Atlante, que tiene muy buena red en Francia, especialmente en las áreas de descanso. En España, de momento, su red todavía es floja. Me he pedido la tarjeta, y tengo un bono de bienvenida de 20€ que pienso aprovechar en un viaje que tengo pendiente a Francia. En cuanto vuelva, os cuento qué tal.
Consejos para quien empieza (los que me hubiera gustado tener yo)
La primera vez que se viaja con vehículo eléctrico, siempre da cierto vértigo. Pero de verdad, tampoco es para tanto, tras el primer viaje se te pasa. Eso sí, siempre que al menos la primera vez, no vayas a la aventura. Como todo lo nuevo en esta vida, hay algo que aprender.
- Con dos tarjetas de confianza y la app de Tesla basta. No hace falta instalar diez aplicaciones distintas: con una tarjeta como la de Zunder o la de Electroverse se accede a la mayoría de operadores fiables, dentro y fuera de España.
- Crear las cuentas y meter los datos de la tarjeta en casa. Registrarse en las apps y dar de alta el método de pago conviene hacerlo con tranquilidad y buena wifi, no en el arcén de una autovía con la batería bajo mínimos. Ah, y no olvides, activar la tarjeta RFID que te han enviado. Se hace por medio de la app. Ya que no suelen venir vinculadas a tu cuenta.
- La tarjeta es más práctica que la mayoría de las aplicaciones. Activar y detener una carga pasando una tarjeta funciona igual con mala cobertura de datos, bajo la lluvia o con sol directo en la pantalla, algo que no siempre se puede decir de una app. La excepción, Tesla. Muy fácil y muy cómoda.
- No hace falta planificar cada parada. Con la red actual, basta con comprobar de antemano qué operadores fiables hay en la ruta. Si un cargador falla, el siguiente suele estar a pocos kilómetros. Y cada vez más coches incluyen un planificador de ruta con paradas de carga recomendadas. O en el peor de los casos, como en el mío, que ya tiene unos años, te dice dónde están las estaciones de carga más cercanas, en la ruta, cerca del punto de destino, etc.
- Fijarse en la potencia real, no solo en el operador. Una misma red puede tener puntos de 50 kW y de 400 kW en distinta ubicación, conviene comprobarlo antes de dar por hecho que la carga será rápida o ultrarápida.
- No bajar nunca del 15-20% de batería. Es la regla de oro. Al menos en los primeros viajes: más margen significa más tranquilidad y más opciones donde cargar si el primer punto falla o está ocupado. Por no hablar de imprevistos como obras, accidentes, desvíos, etc.
- No merece la pena pasar del 80%, salvo que os quedéis a comer. La curva de carga se ralentiza mucho a partir de ahí, y del 80% al 100% tardáis más que todo lo que habéis cargado hasta ese punto. Ahora bien, si vais a parar en un restaurante y el coche va a estar enchufado igualmente, no hay ningún problema en salir con el 100%.
- El primer viaje largo conviene hacerlo con margen. Aunque hoy hay mucha menos incertidumbre que hace unos años, ir con calma en la primera ruta ayuda a coger confianza con el proceso de carga. Si puedes ir con una hora de margen en el primer viaje, mejor que mejor. Conforme te vayas soltando, puedes apurar más el tiempo de los trayectos.
Conclusión
De planificar con plan A, B y C, a no planificar nada. Esa es la foto de estos seis años de carga pública en España. Todavía hay redes que decepcionan y otras que sorprenden para bien, pero el cambio de fondo ya está hecho: hoy se puede viajar en eléctrico por España sin miedo a quedarte tirado. A mí, por cierto, en más de 180.000 km, nunca me ha pasado. Espero que os haya sido útil este repaso.
Todo lo anterior es un análisis basado, única y exclusivamente, en la experiencia propia y las preferencias personales de quien firma estas líneas, no un ranking oficial ni una medición independiente.Quiero aclarar también, que se ha dejado fuera, a propósito, todo lo relacionado con tarifas y precios: es un mundo tan cambiante, con tantos planes, bonos y particularidades por operador, que da para un artículo completo aparte.
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