Mi primera vez con un coche eléctrico: un Renault Zoe de Madrid a Murcia con la batería al límite

Mi primera vez con un coche eléctrico: un Renault Zoe de Madrid a Murcia con la batería al límite
· Javi (XVI) · 8 min de lectura
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Esta es la primera entrega de una sección que quiero hacer habitual en EVMinds: las primeras veces de la comunidad. El compañero Javi (XVI en el grupo Telegram) me escribió para compartir su debut al volante de un eléctrico, y me pareció tan buena historia que tenía que estar aquí. Le doy las gracias de corazón por el tiempo que ha dedicado a escribirla y por su generosidad al compartirla con todos nosotros.

Y ahora me dirijo al resto: si tú también tienes una primera vez, una anécdota, un viaje memorable o cualquier experiencia con coches eléctricos que creas que puede interesar a la comunidad, escríbeme. Da igual si fue hace ocho años o la semana pasada. Estas historias son el alma de EVMinds.

Sin más preámbulo, os dejo con Javi.


Los inicios: el gusanillo eléctrico

Siempre he sido un gran aficionado a los coches. De hecho, según cuentan mis padres, mi primera palabra no fue “mamá” ni “papá”, sino “coche”. Parece coña, pero no lo es, es verídico.

De pequeño jugaba con coches, dibujaba coches, me gustaban los videojuegos de coches (los de la Atari, no teníamos el GTA ni el Mario Kart), me encantaba ir en coche…

Luego fui ampliando el abanico y los coches perdieron su lugar predominante en mis aficiones. Sin embargo, cuando los Tesla empezaron a pegar fuerte y, además, también estaban los Zoe y Leaf, supongo que hacia 2016-2017, me entró otra vez el gusanillo por los coches, pero solamente los eléctricos. Sentía que aquello era el futuro, estaba convencido.

Gracias a que ahora teníamos internet, pude buscar información y, además de algunos foros, encontré forococheselectricos.com, que no era un foro propiamente dicho, sino una página de noticias donde se podía comentar.

Empecé a leer y aprendí bastante de los pioneros, los que ya habían probado o incluso comprado coches eléctricos y los disfrutaban (y a veces sufrían). Yo estaba deseando conducirlos, sentir esas sensaciones que leía y que no acababa de imaginar del todo.

El Zoe que cayó del cielo

Entonces, en 2018, mi empresa se presentó a una obra en Murcia para una administración y, como requisito, estaba que el jefe de obra llevase un coche 0 emisiones. Por fortuna, ganamos la obra y la empresa me tuvo que buscar un coche eléctrico.

En aquella época, además, mi empresa andaba en un proceso de electrificación, cambiando coches térmicos por eléctricos, pero despacio, principalmente porque no había mucha disponibilidad y los tiempos de espera eran largos. Como la obra empezaba ya, me tuve que quedar el de una compañera de Madrid.

Así que cogí mi Clio y me fui para allá a cambiarlo por un Renault Zoe.

La travesía: de La Poveda a Murcia

Gracias a un compañero, no tuve que entrar en la zona urbana de Madrid, sino que lo recogí en La Poveda, que está ya transcurrido un tramo de la A3, más cerca de Murcia.

Cuando lo vi, fue un flechazo a primera vista. Ya había visto algún Zoe, pero ninguno de color azul intenso, o eléctrico, o como lo llamen. Me enamoré de él.

Renault Zoe en color azul eléctrico intenso, vista exterior frontal

Mi compañero me explicó por encima cómo funcionaba y emprendí la aventura. El coche estaba cargado al 98%, y serían las 11:30-12:00 de la mañana.

Tramo 1: La Poveda – Albacete

Salí de La Poveda con cautela, a menor velocidad que lo habría hecho con un térmico, pero sin pisar huevos tampoco. Todo lo que había leído me ayudó a calcular la distancia y a estar pendiente del consumo, para saber cuándo podía apretar un poco y cuándo debía bajar la velocidad.

De todas formas, al poco me di cuenta de que, en las subidas, el consumo era más alto de lo que pensaba. Ya sabéis que Madrid está en hondo, y cuando sales hacia Levante hay un buen tramo con un importante desnivel ascendente, así que me tocó ir reduciendo en las cuestas, porque iba viendo que la autonomía restante se acercaba peligrosamente a la distancia que me restaba para llegar a Albacete.

En aquella época no había tantos puntos de carga como ahora, y creo recordar que, si quería parar antes de Albacete, tenía que desviarme bastante de la ruta.

El caso es que, reduciendo en las subidas a 90 km/h y manteniendo unos 110-120 km/h en bajadas y 100 km/h en llano, conseguí llegar a Albacete con unos 50 km restantes.

Ruta de La Poveda a Murcia por la A-3 y A-31, con parada en Albacete

La carga en Albacete

Tenía pensado ir a El Corte Inglés y comer mientras se cargaba el coche. Los cargadores (Mennekes) eran gratuitos, no sé si seguirán siéndolo en la actualidad. Las veces que he vuelto a cargar en Albacete lo he hecho en los cargadores de la estación de tren, que hay de Acciona y de Iberdrola de 22 kW.

El primer cargador en el que enchufé el coche me dio error, y ya me terminaron de entrar los sudores fríos. Me quedaban 50 km y no abundaban los puntos de carga, ni siquiera en una capital como Albacete. Lo desconecté, lo volví a conectar y nada, igual. Por fortuna, lo conecté en el de al lado y empezó la carga sin problemas.

Lo malo es que el cargador era de 7 kW, no de 22, como yo pensaba, así que me dio tiempo a comer con postre, café, copa, puro y siesta, además de una larga visita a todos los departamentos de la tienda, creo que hasta el de lencería…

Por fin, cuando consideré que me había aburrido bastante y que la carga era suficiente para llegar sin agobios, teniendo en cuenta que hacía bastante viento y eso eleva mucho el consumo, desconecté el coche y seguí la marcha. Creo que estaba sobre el 70%, que serían unos 210 km WLTP.

Tramo 2: Albacete – Murcia

Como desde Albacete hasta Murcia hay bastante desnivel descendente, esta vez pude llegar bien. Llegué con unos 70-80 km restantes, aunque no reduje tanto en las subidas.

El día a día con el Zoe

Desde el principio quedé maravillado con el silencio del interior, sobre todo a velocidades bajas, y con la suavidad de su manejo. Eso de tener una respuesta lineal proporcional a la posición del acelerador, sin tirones, sin cambios de marcha, sin temor a que el coche se cale…

Interior del Renault Zoe, salpicadero y pantalla central

Y, a pesar de ser un coche pequeño y no pensado para autovía, su comportamiento fue muy bueno.

Luego, en el día a día, es una gozada. A pesar de su escasa potencia (según la ficha técnica, el motor tiene una descomunal potencia de 43 kW), se defiende en autovía, y en las salidas le gana a casi cualquier térmico.

Renault Zoe cargando en punto de recarga público

Eso sí, los cargadores de a bordo de los Renault Zoe son bastante delicados, eso lo aprendí después, al ver que había cargadores, como los de El Corte Inglés de Murcia, donde dan error. Supongo que será por tema de puesta a tierra un poco precaria, o por existencia de armónicos, o vete tú a saber. El caso es que, aunque funciona en la inmensa mayoría de cargadores, nunca estás del todo libre de ese intríngulis de saber si el cargador en el que has previsto cargar va a funcionar o no.

Obviamente, el tener solamente la opción de cargar en CA a 22 kW te limita un tanto los viajes, ya que tiene menos de 300 km de autonomía y necesitas casi una hora para cargar el 50% de la batería.

Lo que me llevo

Cada vez estoy más convencido, si cabe, de que el presente y el futuro de la automoción son eléctricos, y, cuando casque mi actual coche particular de gasoil, sin duda, mi próximo coche será eléctrico.

De momento aguanto para ver cómo avanzan. Cuando lo necesite, elegiré el que más me convenza entre los que haya en el mercado.

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