Un Micra para el finde
Llevaba tiempo con ganas de probar la plataforma del Renault 5 eléctrico. Y el Nissan Micra, que comparte exactamente esa base, era la excusa perfecta: básicamente el mismo coche con retoques de diseño y una puesta a punto ligeramente diferente, pero la misma mecánica, la misma batería, la misma arquitectura. Dos nombres, una plataforma. El tipo de apuesta conjunta que cada vez veremos más en la industria.
El problema es que estos coches no abundan en los concesionarios de la zona y no es fácil conseguir probar un modelo, más alla de la típica prueba de 20 minutos con el comercial de turno. Así que se me ocurrió llamar a Javier Muñoz, de Nissan Leomotor. Javier ya me ha prestado otros Nissan en otras ocasiones para traerlos aquí y contaros cómo son en el día a día real, no en el folleto. Esta vez no fue diferente: un par de mensajes y amablemente me lo prestó para el fin de semana.
Antes de seguir, un aviso para navegantes: lo que vas a leer no es una prueba técnica al uso. No vas a encontrar aquí análisis del paso por curva, geometría de suspensiones ni comparativas de tiempos en pista. Lo que encontrarás es la perspectiva de un usuario normal, padre de familia, que lleva años viajando en eléctrico y que evalúa los coches desde un punto de vista muy concreto: ¿me sirve para mover a mi familia con comodidad? ¿Puedo usarlo para un viaje de trabajo sin ansiedad por la autonomía? ¿Me da lo que necesito en el día a día real? Esas son las preguntas que me hago, y esas son las que intento responder.

La primera impresión al subirme fue buena. El cockpit es bonito, moderno y tecnológico, y los materiales tienen una calidad que no esperas en este segmento, no se ve ni se siente un coche de bajo coste. Lo que no me convenció tanto fueron las palancas detrás del volante: hay demasiadas y cuesta un momento acostumbrarse a cuál es cuál. Lo que sí me encantó fueron las levas de regeneración, que permiten ajustar el nivel de frenada desde el modo regeneración cero hasta el one-pedal. Muy familiar para mí, porque el e-Niro lleva las mismas levas.
El jueves, en cuanto me prestaron el coche, hice una primera ruta hasta Calatayud y vuelta para conocer el coche, ver cómo se comportaba en consumo y comprobar que no había sorpresas en el cargador rápido. No me gusta llegar a un viaje con un coche desconocido. Para el viernes ya lo sentía como mío.
Pero tenía claro cómo quería probarlo en condiciones de un viaje real. El Micra no es un coche de autopista a todo meter ni un todocamino para los Alpes. Es un coche de ciudad que aguanta bien las escapadas de media distancia: esos viajes de fin de semana de 200 a 300 km en cada sentido que muchos hacemos varias veces al año. Así que lo cargué al 100%, y el viernes por la tarde metí las maletas en el maletero (dos personas, dos maletas, justo para lo que está pensado) y pusimos rumbo a Morillo de Tou, en pleno Pirineo oscense.

Ida: La Muela → Morillo de Tou (199 km)

Salimos con el 100% de batería. La ruta hasta Barbastro es autovía, así que los 120 km/h son la norma. A partir de ahí, carretera nacional y los últimos kilómetros de subida hacia los Pirineos, donde bajamos a 90. Todo el viaje con el “Autopilot” activado y el aire acondicionado a 23°, porque por debajo de eso, yo paso frío.
El recorrido es claramente ascendente: nos vamos acercando a la cordillera y se nota. Cuando llevamos 169 km y llegamos a El Grado, el indicador marca un 41%. Momento de parar a cargar y echar un café, ya que lo quiero dejar cargado para la vuelta el domingo.
Parada en El Grado

El cargador Endesa X tiene dos mangueras CCS. Como era yo el único cargando, el equipo se volcó entero en el Micra: 92 kW sostenidos durante toda la sesión. Cargué del 41% al 90% en 30 minutos. El coste de la carga fue de 4,48€ con la app PowerGo a 0,11€/kWh.
30 minutos dan para un café, el baño y estirar las piernas. Nada mal y batería lista para el regreso.
Los últimos 33 km
Desde El Grado hasta Morillo de Tou son 33 km, los mejores del viaje. La carretera se vuelve mucho más sinuosa, el río Cinca aparece y desaparece, la vegetación se hace más densa.

Morillo de Tou y Aínsa

Morillo de Tou es un sitio especial. Un pueblo del Pirineo que quedó abandonado en los años 50 cuando se construyó el embalse de Mediano, y que CCOO recuperó a partir de 1985 gracias al trabajo voluntario de sus afiliados. Hoy es un complejo de turismo rural con camping, bungalows, apartamentos y restaurante. Los afiliados a CCOO tienen descuentos especiales, y el entorno es exactamente lo que buscas cuando quieres desconectar.
El fin de semana nos recibió con lluvia pirenaica, de esa que invita a ir despacio. Paseos sin prisa entre la niebla, poco coche, y una visita a Aínsa que por sí sola justifica el viaje. Tenía pensado hacer fotos del Micra con los Pirineos de fondo, pero la iluminación y las condiciones no acompañaron, así que quedará para la próxima.

Aínsa ya la conocíamos, pero sigue siendo espectacular. El casco antiguo medieval, el castillo, las vistas desde arriba. Si pasas por la zona y no subes a Aínsa, algo estás haciendo mal. Por cierto, en Aínsa hay cargadores tanto de 22KW como de carga rápida. Podría haber sido buena idea cargar ahí en lugar de El Grado, pero como últimamente no planifico demasiado los viajes, fui improvisando sobre la marcha.
Un apunte para los que viajáis en eléctrico: en Morillo de Tou no hay cargadores, ni siquiera la posibilidad de enchufar a un Schuko. Para un complejo de turismo rural que presume de entorno natural y sostenibilidad, es una asignatura pendiente. Llegamos con batería suficiente para movernos por la zona sin problema, pero es algo que hay que tener en cuenta si sales más justo.
El Micra al volante: modos, consumo y sorpresas

Una cosa que aprendí rápido: el modo ECO del Micra no es para mí. Lo activas y el coche se queda algo muerto en el pedal, casi como si llevases un diésel de escasa potencia. Le pasa lo mismo al Leaf que tenemos en casa, y parece algo típico de Nissan. El ECO de mi Kia e-Niro es suave y usable; el del Micra, no.
En modo Confort, que es el intermedio, el coche es otro. Responde bien, la conducción es agradable y la recuperación de energía funciona de manera natural. Y en carretera, da gusto: la suspensión del Tekna es algo más firme que en acabados inferiores, pero filtra muy bien y a cambio te da un aplomo tremendo en curva. El coche no balancea, va completamente plano, y eso te da una confianza que no esperaba en un utilitario de este tamaño. Los frenos los usé poco, con la regeneración se frena casi siempre, pero cuando los necesité respondieron de forma progresiva y sin sorpresas.
Sus 150 CV se sienten casi como los 204 de mi e-Niro, al menos a velocidades bajas y medias. Es muy vivo, muy ágil, y mueve el coche con una facilidad que sorprende. A partir de 100 km/h se nota algo menos de empuje, pero tiene potencia de sobra para adelantar sin problemas. Lo que llaman conducción autónoma de nivel 2, que yo simplifico como “Autopilot”, funciona de forma muy fina: traza las curvas con suavidad incluso a 120, no hace movimientos bruscos y raramente te hace intervenir.
Google Automotive está muy bien integrado. Las previsiones de autonomía con ruta programada son sorprendentemente precisas, un 1% arriba o abajo. Nada de las estimaciones optimistas que te dejan tirado.
El consumo medio de toda la escapada fue de 14,4 kWh/100 km. Lo confieso: me sorprendió para bien. Perfil ascendente, velocidades máximas de la vía, Autopilot y A/C a 23° todo el rato. Para ese contexto, 14,4 es un dato muy bueno.
Hay que decir que mi estilo de conducción es habitualmente suave, anticipando frenadas, sin aceleraciones bruscas. El Leaf de 24 kWh fue una gran escuela de eficiencia. En breve os compartiré otra prueba con el Micra en modo Sport y con una conducción más ágil y divertida, a ver cómo responde el coche cuando no estás pensando en los kWh. Eso será materia de otro artículo.
Vuelta: Morillo de Tou → La Muela (202 km)
El domingo salimos con el 80% de batería. La vuelta es básicamente el mismo trayecto pero descendente, lo que ayuda. Llevaba calculado que podríamos llegar a La Muela con un 4% sin parar, pero no quise apurar. Cuando vi el McDonald’s de PLAZA a mano, paré sin dudarlo. Seis minutos, 1,44€ con PowerGo y salí con el 33%.

El cargador es de 150 kW. Con el Micra pasar del 12% al 33% en seis minutos da una idea de lo que da de sí una parada corta cuando el cargador es potente y la batería está baja. En este caso la potencia de carga subió muy rápido hasta los 100 kW, lo que se corresponde con la potencia máxima que declarada en las especificaciones del vehículo, lo cual es muy buena noticia, ya que mi e-Niro declara también 100KW y nunca ha pasado de 78KW.
Llegué a casa con el 25%. Lo que significa que esa carga era innecesaria, pero como no conocía como podía reaccionar esa batería en su tramo final, no quería arriesgarme a entrar en el modo tortuga subiendo el puerto de La Muela.
Datos clave del viaje
- Recorrido total
- 442 km (La Muela → Morillo de Tou → La Muela)
- Consumo medio
- 14,4 kWh/100 km
- Cargas realizadas
- 2 (El Grado y McDonald's PLAZA)
- Coste total en cargas
- 5,92€ (PowerGo)
- Tiempo de carga acumulado
- 36 minutos
- Potencia máxima observada
- 100 kW (carga en McDonald's PLAZA)
- Batería de llegada a casa
- 25%
- Clima
- Entre 22º y 26ºlluvia pirenaica, A/C a 23°
- Velocidad
- 120 km/h en autovía (80%), 90 en nacional (20%), "Autopilot" activado
Conclusiones del viaje

442 km de escapada pirenaica. Dos cargas. 5,92€ en total. Llegué a casa descansado, ya que el viaje no se hizo largo ni pesado en ningún momento. ¿Hubiera podido hacer este viaje con mi Kia e-Niro sin cargar en ningún punto? Definitivamente sí. Pero el Micra tiene algo que el e-Niro no tiene para este tipo de ruta: es más divertido. Más ligero, más ágil, más vivo. Son coches para cosas distintas.
Para una escapada de fin de semana con dos personas y el equipaje justo, el Micra es una opción muy sólida. Y si vais cuatro, el espacio interior da más de lo que el exterior promete.

Si tuviera 100 km más de autonomía real, sería ya un coche perfecto para todo uso. Con los 300-350 km de autonomía real que yo le estimo, sigue siendo una opción muy seria para quien no necesite hacer grandes rutas cada semana.
Quiero dar las gracias una vez más, a Javier Muñoz de Nissan Leomotor por prestarme el coche. Sin su apoyo, este artículo no hubiera sido posible. Y si estos artículos os gustan y les dais cariño, habrá más pruebas y más coches que traer a EVMinds. De momento queda pendiente una review más global y otro artículo con una conducción más deportiva.
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