Un Micra, el modo Sport y una mañana libre
En el artículo anterior os conté la escapada a Morillo de Tou con el Nissan Micra eléctrico en modo Confort: conducción suave, eficiencia por bandera y 14,4 kWh/100 km de media. Quedó pendiente la otra cara de la moneda: ver de qué es capaz cuando lo pisas, qué hace realmente el modo Sport, y si ese chasis que tanto me gustó en ruta aguanta bien en curvas con fundamento.
Así que aproveché una mañana libre, soleada y con el termómetro entre 18° y 27°, y me preparé una rutilla circular de 218 km por dos zonas que conozco bien y tienen carreteras divertidas: las Cinco Villas y el Campo de Borja. Un 80% de secundarias, un 20% de autovía, y todo el trayecto solo en el coche para centrarme sin distracciones.

La ruta: circular por Cinco Villas y Campo de Borja (218 km)
Salí de La Muela subiendo hasta Zuera por la A-23. A partir de ahí, carreteras comarcales hacia el norte hasta el Monasterio de Monlora, con una subida estrecha y empinada que ya merece el viaje por sí sola. Después bajé a Ejea de los Caballeros, seguí hasta Tauste (la pena, el tramo Ejea-Tauste está en obras y toca ir con paciencia), Gallur, Borja y Fuendejalón. De ahí hacia Épila y vuelta a La Muela.
Todo el recorrido con el climatizador a 23°, en modo Sport, y el Autopilot solo activado en los tramos de autovía. En las secundarias, manos al volante y a disfrutar.
Parada obligada: el Monasterio de Monlora
Si no conoces Monlora, apúntalo. Es un santuario a unos 800 metros de altitud, en lo alto de una loma, rodeado de campo abierto. La subida ya es parte de la experiencia: estrecha, empinada, con curvas cerradas. De esas carreteras que en un coche torpe se hacen pesadas y en uno ágil y eléctrico como el Micra, te sacan la sonrisa.

Arriba te espera la explanada del monasterio, y las vistas. Aquí es donde el sitio te deja sin palabras. A un lado, los Pirineos. A otro, las Cinco Villas extendiéndose hasta Navarra. Enfrente, el valle del Ebro con el Moncayo al fondo. En un día despejado como el que yo tuve, es de las mejores panorámicas que puedes tener. Hay un restaurante en el que, al menos la última vez que estuve, se come muy bien, gastronomía casera de la zona y brasa. No es lujoso, pero es muy agradable. Eso sí, creo que solo abre fines de semana y festivos, aseguraos antes de acercaros.


Modo Sport: qué cambia realmente
Aquí hay que ser honesto. El modo Sport en el Micra no transforma el coche. No hay un “antes y después” brutal, ni la dirección se endurece de repente, ni la suspensión se vuelve otra cosa. Pero sí hay un cambio, y es donde más importa: la entrega de la potencia.
En modo Confort el coche ya va bien, muy bien. Responde al pedal de forma suave y progresiva, y los 150 CV se sienten suficientes para cualquier situación del día a día. En Sport, esa misma suavidad inicial se mantiene (no tiene una patada brusca al arrancar, que lo agradezco), pero a nada que pises un pelín más, la escalada de potencia es otra. Más rápida, más decidida. Sube y sube sin darte cuenta apenas.
Desconozco si técnicamente el modo Confort limita algo de potencia y el Sport te entrega todo, o si simplemente cambia la curva de respuesta del pedal. Lo que sí os digo es que en Sport el coche se siente más potente, más vivo.
El volante y la suspensión no los noté diferentes. Pero es que en Confort ya van muy bien, así que tampoco hacía falta.
El chasis en conducción viva: aplomo, dirección y frenos
Aquí el Tekna me ha ganado del todo. La suspensión algo más firme de este acabado filtra muy bien los baches de las carreteras aragonesas, que no siempre están en buen estado, y a cambio te da un aplomo que invita a pisar. El coche no balancea en curva, va completamente plano, y eso da una confianza brutal para atacar curvas enlazadas.
La dirección es precisa. No es de las que te dan sensación de pilotaje puro, pero te transmite lo que hace el tren delantero y te pone el coche donde lo quieres sin esfuerzo. Tampoco en esta ocasión usé mucho los frenos, ya que jugando con las levas y los diferentes modos de regeneración fue suficiente para entrar con seguridad en la mayoría de curvas. Aún así, los frenos en sí, cuando los usé, respondieron muy bien, con buen tacto y sin sorpresas.
Un punto que no destaqué lo suficiente en el primer artículo: los asientos. Me gustan más que los de mi e-Niro. Te envuelven bien, te sujetan en curva. Eso sí, sin llegar a ser deportivos.

Los 150 CV del Micra, cuando le pisas
Con datos fríos, 150 CV no son una barbaridad. En papel. En carretera, el Micra los aprovecha de una forma que me ha sorprendido para bien. Es un coche pequeño y ligero, y eso se traduce en que esos caballos se sienten más que en otro coche de más peso. Las aceleraciones saliendo de curva, con el coche ya apoyado, son inmediatas. Los adelantamientos en recto, sin la menor complicación. Como en la mayoría de los eléctricos, pisas y en dos segundos ya has adelantado.
No tiene el pegarte-al-asiento de los 400 CV de otros eléctricos, pero tiene algo que considero mucho más valioso en una rutilla así: equilibrio. Es un coche que no te dice “vamos a batir un récord”, te dice “vamos a pasarlo bien”. Y eso, en una mañana tranquila por curvas enlazadas, es exactamente lo que buscaba.

Consumo de una escapada deportiva
Aquí viene la sorpresa positiva. Salí con el 100% de batería y regresé a La Muela con un 32%. Es decir, 218 km de ruta con un 68% de batería consumido.
Se me olvidó resetear el contador del coche antes de salir, así que no tengo el dato exacto de esta ruta aislada. Lo que sí me dejó es una buena referencia: la media acumulada del coche pasó de 14,4 a 15,5 kWh/100 km. Esta ruta deportiva solo subió la media 1,1 puntos.
Que un eléctrico aguante una conducción viva por carreteras secundarias con curvas, cuestas y acelerones con ese impacto mínimo en la media es un dato muy notable.
Datos clave de la ruta
- Recorrido total
- 218 km (ruta circular por Cinco Villas y Campo de Borja)
- Tipo de carreteras
- 80% secundarias, 20% autovía
- Batería consumida
- 68% (salida 100%, regreso 32%)
- Consumo
- Media acumulada del coche pasó de 14,4 a 15,5 kWh/100 km (+1,1 puntos)
- Cargas realizadas
- 0 (ruta circular)
- Modo de conducción
- Sport en todo el recorrido
- Clima
- Entre 18º y 27º, día soleado, A/C a 23°
- Velocidad
- Máximas permitidas por la vía, "Autopilot" solo activado en autovía
Conclusiones: el Micra me ha ganado
Después de estos dos artículos, la escapada a Morillo en modo Confort y esta rutilla en modo Sport, tengo ya la opinión bastante formada sobre el Nissan Micra eléctrico Tekna. Y es que me ha gustado mucho.
Es un coche que te hace sentir cómodo en un viaje largo, que te hace sonreír en una mañana de curvas, y que consume poco en ambos escenarios. No es perfecto: la autonomía real de 300-350 km lo deja corto para rutas muy largas, y el modo ECO no convence. Pero es un coche muy completo, muy bien resuelto, y con un comportamiento dinámico que supera lo que su segmento y sus caballos te prometen sobre el papel.
¿Lo recomendaría? Sí, con mucha convicción, para quien encaje en su tipo de uso: ciudad, trayectos diarios, escapadas de fin de semana y rutitas divertidas como la de hoy. Si lo que necesitas son 500 km de una tirada, no es tu coche. Si lo que quieres es un utilitario eléctrico que te saque la sonrisa cada vez que lo coges, sí lo es.

Tengo pendiente un artículo final de impresiones generales con todas las piezas juntas: a quién se lo recomendaría, a quién no, qué me llevo, qué mejoraría. Pronto por aquí.
Gracias de nuevo a Javier Muñoz de Nissan Leomotor por la confianza y el préstamo del coche. Cada vez que puedo contaros una experiencia así es gracias a algunas personas y empresas que creen en el proyecto y nos abren las puertas. Si estos artículos os gustan y les dais cariño, habrá más pruebas y más coches que traer a EVMinds.
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