El ecosistema industrial que Leapmotor y CATL están creando en Aragón

Vehículos Leapmotor B10 saliendo de la línea de montaje de Stellantis Figueruelas pro primera vez
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El pasado 16 de octubre de 2026 comenzó a fabricarse en serie el Leapmotor B10 en la planta de Stellantis en Figueruelas, marcando el inicio de un despliegue industrial que suma seis proyectos auxiliares, unos 200 millones de euros de inversión directa y cerca de 1.000 nuevos empleos en Aragón, al margen de la futura gigafactoría de baterías.

Vivo en La Muela, a tiro de piedra de la autovía y viendo a diario el ir y venir de camiones hacia la comarca de la Ribera Alta del Ebro. Durante meses hemos escuchado titulares grandilocuentes sobre macroproyectos que a veces quedan en nada. Sin embargo, cuando te das una vuelta por los polígonos de los pueblos de alrededor y ves naves que llevaban años cerradas con actividad de nuevo, te das cuenta de que lo que se está tejiendo aquí no es una simple línea de montaje prestada: es un ecosistema industrial completo.

Mucho más que ensamblar piezas: el valor real que se queda aquí

Uno de los temores habituales cuando un fabricante asiático desembarca en Europa es que se limite a ensamblar componentes prefabricados que llegan en contenedores para sortear trabas comerciales. Con el Leapmotor B10, fabricado localmente para evitar el arancel del 30,7%, la realidad sobre el terreno es bastante más densa.

Automóvil Leapmotor B10 de color azul claro con matrícula frontal que indica B10, estacionado frente a un edificio con pilares de madera con luz diurna.

Hoy por hoy, más del 40% del valor del B10 es local. Según ha explicado el propio presidente y fundador de Leapmotor, Zhu Jiangming, los procesos clave se ejecutan aquí: la estampación, la soldadura de la carrocería y la pintura se realizan en Figueruelas, y los componentes de mayor volumen se compran a proveedores del entorno. Es verdad que las celdas de batería y la electrónica avanzada siguen viniendo en barco desde China, pero la integración física y estructural es comunitaria. Esto permite cumplir con las exigencias actuales de la Comisión Europea y prepara el terreno para la propuesta franco-alemana que pretende exigir un 70% de valor europeo a partir de 2028 para acceder a ayudas públicas.

Además, Figueruelas no trabaja en el vacío. En un radio de apenas 50 km operan alrededor de 100 proveedores de automoción consolidados. Fabricantes de amortiguadores, frenos, sistemas de filtración, mazos de cableado y componentes de inyección de plástico que llevan décadas abasteciendo a Opel y a Stellantis ahora tienen un nuevo cliente en la misma puerta de casa.

Figueruelas y la gigafactoría de CATL, el motor del ecosistema

Vista aérea de un extenso complejo industrial rodeado de campos de cultivo, con una gran explanada sombreada en azul que muestra el logotipo de CATL.

Todo gira alrededor de dos piezas grandes. La primera es la propia planta de Figueruelas, que lleva más de 40 años fabricando coches y que ahora, en su línea 2, monta el B10 junto al resto de modelos del grupo. Stellantis cifra en 600 los empleos directos generados por la llegada de Leapmotor y el plan no se queda ahí: el B05 entrará en producción a principios de 2027, y se habla de hasta cuatro modelos de la marca en la planta.

La segunda pieza es la gigafactoría de baterías LFP que levanta Contemporary Star Energy (CSE), la sociedad conjunta de CATL y Stellantis, justo al lado de la fábrica. Hablamos de 4.100 millones de euros, 50 GWh de capacidad anual (baterías para alrededor de un millón de coches al año) y una producción que arrancará de forma inicial a comienzos de 2027, para ir creciendo por fases hasta estar completa en 2030. Las previsiones de empleo directo, según la fuente, van de 3.000 a 4.000 puestos.

Estas dos inversiones están funcionando como un imán. Y eso se ve muy bien cuando sacas el mapa.

Seis proyectos auxiliares que resucitan polígonos industriales

Lo más interesante de este movimiento no ocurre solo dentro de la valla de Figueruelas, donde se han creado 600 empleos directos en la línea 2 para el B10 (a los que se sumará el B05 a principios de 2027 y hasta cuatro modelos planificados). La verdadera transformación está en los pueblos vecinos, donde fábricas clausuradas durante las crisis pasadas han vuelto a encender la maquinaria.

Infografía con un mapa de Aragón que sitúa empresas y proyectos del ecosistema industrial del automóvil alrededor de Figueruelas, detallando inversiones y empleos generados en municipios cercanos.

En Mallén, Leapmotor ha instalado su primera planta de ensamblado de baterías propia en suelo europeo. Lo llamativo aquí han sido los plazos: alquilaron las antiguas naves logísticas de Dia en febrero y, en solo 7 meses, la planta estaba homologada y sacando baterías de alto voltaje. En su primera fase tiene capacidad para 60.000 packs/año, con previsión de escalar hasta 200.000 packs/año si la demanda responde.

En Borja, la alianza Lieder Automotive entre la cooperativa vasca Fagor Ederlan y la china Duoli ha devuelto la vida a las antiguas instalaciones de Fagor para fabricar componentes de chasis. Empezaron con 121 trabajadores y una inyección inicial de 45 M€, a los que se sumará una segunda planta de 40 M€ para alcanzar unos 300 empleos.

En la plataforma logística de Plaza, CAIP ha ocupado la antigua fábrica de Airtex invirtiendo 24 M€ en módulos de salpicaderos. Lo relevante aquí es el plano humano: recupera prácticamente los 100 empleos que se perdieron cuando Airtex deslocalizó su producción a Rumanía. Y en Calatorao, el grupo Sunway se ha instalado en las viejas instalaciones de Adient para confeccionar textiles de interior a partir de 2027.

Cerrar el ciclo: de la celda de litio al reciclaje en Pedrola

El gran cuello de botella del coche eléctrico en Europa siempre ha sido la dependencia exterior en la química de las baterías. La pieza angular para solventarlo en Aragón es la gigafactoría de Contemporary Star Energy (CSE), la empresa conjunta creada por CATL y Stellantis en Figueruelas.

Hablamos de una inversión masiva de 4.100 M€ sobre una superficie de 89 hectáreas, destinada a la producción de celdas de litio-ferrofosfato (LFP). Las previsiones apuntan a una capacidad de 50 GWh/año en 2030, suficiente para alimentar las baterías de un millón de coches al año, con entre 3.000 y 4.000 empleos directos. El calendario sobre el papel marca un inicio preliminar a comienzos de 2027 y la primera fase formal al 30% en 2028.

Pero fabricar celdas y ensamblar packs no sirve de mucho a largo plazo si no resuelves el final de su vida útil y el impacto ambiental del proceso. Ahí es donde entra Pedrola con dos proyectos complementarios:

  1. Recuperación de solventes: Shenghe y Veranova han comprometido 25 M€ para tratar hasta 100.000 t/año de N-metilpirrolidona (NMP), el disolvente empleado en la fabricación de electrodos, evitando residuos y reduciendo costes de materia prima.
  2. Reciclaje integral: la unión de Seula con Miracle Automation (12,5 M€) se centrará en el desmantelamiento y recuperación de metales de baterías usadas.

Tener en un radio de 30 kilómetros la fabricación de la celda, el ensamblado del pack, el vehículo final y las plantas de reciclaje y recuperación cierra un círculo que pocos polos industriales en Europa pueden exhibir ahora mismo.

El ecosistema en cifras

Leapmotor B05 en una foto oficial de prensa
  • Proyectos industriales asociados: 6 (Borja, Mallén, Pedrola x2, Plaza, Calatorao)
  • Inversión de esos proyectos: unos 200 millones de euros
  • Empleo previsto en esos proyectos: cerca de 1.000 puestos
  • Empleo directo del B10 en Figueruelas: 600 puestos
  • Gigafactoría CSE (CATL + Stellantis): 4.100 millones, 50 GWh/año, celdas LFP
  • Valor local del Leapmotor B10: más del 40%

Ilusión justificada, pero con los pies en la tierra

Conducir un coche eléctrico a diario te enseña a desconfiar de las promesas sobre el papel y a fijarte en el consumo real del cuadro de mandos. Con la industria pasa exactamente lo mismo. Es una magnífica noticia ver camiones en polígonos que parecían condenados al abandono, ver a Fagor Ederlan sumar músculo tecnológico o saber que Villaverde, en Madrid, también podría optar a fabricar modelos de Leapmotor hacia 2028.

Sin embargo, conviene no olvidar que estamos ante planes estratégicos y calendarios corporativos. El empleo anunciado en las fases finales dependerá de que el mercado europeo absorba el volumen proyectado y de que la adopción del eléctrico mantenga una curva ascendente sostenible. Lo que sí es un hecho constatable a día de hoy es que la inversión ya está enterrada en el hormigón, las líneas de Figueruelas y Mallén están operativas y el tejido auxiliar aragonés no se ha quedado como mero espectador.

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