Hacer un viaje de 368 km en pleno otoño con una furgoneta eléctrica de más de dos toneladas, con lluvia persistente, viento en contra y temperaturas que no pasaron de 10º, puede sonar al peor escenario posible sobre el papel. Sin embargo, mi escapada en un solo día con la Kia PV5 Passenger Long Range Plus entre La Muela (Zaragoza) y Abejar (Soria), ida y vuelta, se resolvió con una única parada de carga de 25 minutos y una tranquilidad absoluta al volante.
En la prueba a fondo que publicamos hace unos días ya repasamos los detalles de diseño, el software y los 1.330 litros de capacidad de su maletero. Hoy toca contaros el viaje real para el que precisamente necesitábamos ese espacio: subir hasta el Camping Urbión para recoger todo el material que se queda montado allí durante la temporada y bajarlo de vuelta a casa en una jornada intensa.
De La Muela al Camping Urbión: autovía, secundarias y mal tiempo
El plan empezó temprano. Salimos de La Muela a las 6:14 de la mañana con la batería al 100%, el climatizador puesto a 23º y el termómetro exterior marcando 10º. Íbamos mi mujer y yo en la furgoneta, mientras el resto de la familia viajaba en otro coche.
Por delante teníamos un primer tramo de 186 km combinando la autovía A-2 hasta Calatayud y carreteras secundarias a partir de ahí para subir hacia Soria y la zona de Pinares. En autovía fijé el control de crucero a 110 km/h, que como ya vimos en el análisis previo, es la velocidad dulce para este vehículo si no quieres disparar el consumo aerodinámico. En las secundarias mantuve un ritmo tranquilo de 90-95 km/h de marcador, siempre usando el asistente de conducción cuando el trazado lo permitía.
Conforme nos acercábamos a Abejar, el tiempo se complicó bastante. Llegamos a las 8:21 de la mañana con 7º de temperatura, lloviendo y con rachas de viento notables. Pese a la meteorología adversa, la batería marcaba un holgado 39%. En ningún momento hubo sensación de ir justos de energía.
Estabilidad con viento y lluvia en una furgoneta alta
Conducir un vehículo con este volumen cuando sopla viento fuerte siempre impone respeto. La PV5 mide lo suyo y se nota claramente el empuje del aire, tanto cuando pega de frente como en las rachas laterales al salir de zonas protegidas. Se percibe bastante ruido aerodinámico en la cabina, algo totalmente lógico dada la superficie frontal.
Lo destacable es cómo pisa el asfalto. Pese al asfalto empapado durante todo el trayecto y los 2.145 kg en orden de marcha, la furgoneta transmite un aplomo intachable. La suspensión sujeta la carrocería con firmeza sin balanceos desagradables, de modo que no hay ninguna sensación de flotabilidad ni comportamientos extraños en la carretera mojada.
Estuvimos toda la mañana y parte de la tarde trabajando en el camping para desmontar la parcela, con el termómetro clavado sin superar los 10º. Una vez cargado todo el maletero hasta los topes, tocaba pensar en el camino de vuelta.
Por qué descarté el cargador del camping y elegí Powerdot en Soria
En el propio camping hay un cargador con dos tomas, pero preferí no utilizarlo. Por experiencias anteriores en ese punto, el sistema resulta bastante engorroso: exige registrarse en una web externa, introducir los datos de la tarjeta bancaria y además aplica una retención de fianza que tarda días en devolverse, sin contar con que los fallos de comunicación son frecuentes. Si viajas en eléctrico, aprender a esquivar puntos que complican la vida forma parte de la rutina.
Por eso ya salí de casa con la parada decidida: el centro comercial Camaretas, a las afueras de Soria capital. Tienen una estación de Powerdot con muchas tomas en el aparcamiento, lo que garantiza no tener que esperar turno.
Salimos del camping a las 17:40 con la furgoneta cargada y recorrimos los 32 km que separan Abejar del centro comercial en unos 27 minutos. Llegamos al cargador sobre las 18:07 marcando un 28% de batería restante.
Parada en Camaretas: 43,9 kWh en 25 minutos de café
Enchufé la PV5 en una toma rápida de Powerdot mediante la aplicación de Electroverse, con una tarifa de 0,56€/kWh. Mi idea inicial era hacer una parada corta de 15 minutos para meter la energía justa, ya que esta tarifa no es precisamente de las baratas, pero al final estuvimos 25 minutos porque estábamos muy a gusto tomando un café caliente al resguardo del frío y la lluvia. En esta ocasión la parada no la marcó el coche, sino el ritmo de la familia.
Datos de la carga:
- Batería inicial: 28%
- Batería final: 77%
- Energía suministrada: 43,9 kWh
- Potencia pico: 97 kW
- Tiempo de conexión: 25 minutos
- Coste total: 24,43€
La curva de carga fue constante. Al llegar al 63% de capacidad, la pantalla del vehículo seguía marcando una potencia de 97 kW, indicando que solo faltaban 14 minutos para alcanzar el 80%. Con el 77% de batería ya teníamos margen más que de sobra para encarar la vuelta directa hasta La Muela sin más historias.
La vuelta a casa y el consumo final en carretera
Reanudamos la marcha sobre las 18:32 con el 77% en la batería. Nos quedaban por delante 155 km descendiendo de nuevo hacia el valle del Ebro. Mantuvimos el crucero fijado a 110 km/h por autovía, con el asfalto aún mojado y rachas de viento intermitentes.
Entramos en el garaje de La Muela sobre las 20:50 con un 39% de carga restante. El ordenador de a bordo selló una media de 22,5 kWh/100 km para el conjunto de los 368 km del día. Teniendo en cuenta la silueta de la furgoneta, la climatización encendida todo el tiempo, el frío exterior y el agua constante en la carretera, es una cifra realista y asumible para viajar con ella sin agobios.
Quiero dar las gracias a Kia Autosalduba, del Grupo CARZA, por facilitarnos el vehículo para esta prueba de uso real. Mi única espina de esta jornada es que nuestra unidad era la de cinco plazas: si hubiéramos contado con la versión de 7 plazas, habríamos ido toda la familia junta en un solo coche. Otra vez será.
Comentarios