Kia PV5 Passenger eléctrico: ¿puede sustituir al monovolumen familiar que echáis de menos?

Kia PV5 verde y negro, visto de tres cuartos delantero sobre un terreno de grava.
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El Kia PV5 Passenger eléctrico llega al mercado con una batería de 71,2 kWh nominales (67 kWh útiles), 1.330 litros de maletero oficial, planteándose como la alternativa real para quienes buscan el espacio que los SUV tradicionales no son capaces de ofrecer.

Seguro que a muchos os pasa lo mismo que a mí: los que tenemos familia y kilómetros a las espaldas recordamos con cierta nostalgia la época dorada de los monovolúmenes. Aquellos coches estaban pensados para la vida real, para meter maletas, sillas de niños y no discutir por el hueco de las piernas. Hoy el mercado se ha llenado de SUV que prometen mucho volumen por fuera, pero que por dentro su espacio decepciona. Por eso tenía tantas ganas de echarle el guante a este vehículo durante tres días completos gracias al préstamo de Kia Autosalduba, del Grupo CARZA.

Un diseño exterior que polariza y una habitabilidad de microbús

Vista de perfil de una furgoneta Kia de color verde oliva y techo negro, estacionada en un camino de tierra junto a unos árboles.

El diseño exterior del coche no deja indiferente: o lo odias o te encanta. A mí, particularmente, me ha ganado. Tiene un frontal muy limpio con luces led diurnas que le dan un aire futurista y unas formas que buscan optimizar el flujo de aire pese a su planta. Mide 4,69 metros de largo y roza los 1,90 metros de alto, unas cotas contenidas que sobre el asfalto no dan sensación de armatoste, y que entran en cualquier garaje.

Vista lateral de una furgoneta verde con la puerta corredera abierta, mostrando la fila de asientos traseros en un entorno exterior iluminado por el sol.

Pero lo verdaderamente importante empieza en cuanto abres las puertas. El acceso a las plazas traseras es una gozada: el suelo queda bajo y no hay que hacer malabares para subir a los niños. Los asientos son auténticas butacas rectas, pensadas para viajar descansado y sin la sujeción lateral de un asiento deportivo que aquí no tendría ningún sentido.

Fila trasera de tres asientos de tela gris en el interior de un vehículo iluminados por la luz natural que entra por la ventana.

Caben cinco adultos con total comodidad. Detrás encontramos tres plazas individuales de verdad, con anchura suficiente entre hombros y un espacio enorme para las piernas. Además, un detallazo de confort difícil de ver en este segmento: los cinco asientos son calefactados. En las plazas traseras, la sensación de amplitud es tal que parece que vas en un pequeño microbús.

Maletero vacío y amplio de un vehículo con los asientos traseros abatidos, mostrando una superficie de carga plana tapizada en moqueta gris con paneles laterales de plástico negro.

En cuanto a la capacidad de carga, el maletero homologa 1.330 litros en configuración de cinco plazas. Es sencillamente gigantesco. Para ponerlo a prueba, lo cargué hasta arriba con todos los bártulos para una escapada de camping. Sobre cómo se comportó en el camping, ya os hablaré con calma en un artículo dedicado a esa experiencia, pero os adelanto que cabe una barbaridad de equipaje, mesas y sillas sin tener que jugar al Tetris.

Eso sí, aquí va el primer tirón de orejas: no hay luz en el maletero. Cargar o buscar algo en el fondo cuando cae la noche se convierte en una tarea a ciegas bastante frustrante. En un coche con tanto enfoque familiar y práctico, dejar la zona de carga sin un punto de iluminación es un fallo incomprensible que toca solucionar tirando de la linterna del móvil.

Al volante: agilidad y tacto de turismo en 2,1 toneladas

Interior del puesto de conducción de un vehículo Kia con volante multifunción, pantallas digitales en el salpicadero y asientos tapizados en tela gris.

La primera sorpresa viene nada más acomodarse en el asiento delantero. La postura de conducción es muy elevada, tanto que hay un peldaño para facilitar la subida, pero el volante queda vertical, idéntico al de cualquier turismo, evitando esa postura de llevar los brazos en horizontal típica de las furgonetas tradicionales.

A pesar de registrar 2.145 kg en la báscula, la furgoneta se siente ágil y ligera. El motor eléctrico entrega 120 kW (163 CV) y 250 Nm de par a las ruedas delanteras, lo que le permite salir con soltura en cualquier incorporación. La puesta a punto del chasis me ha sorprendido gratamente: la suspensión tiene un punto de firmeza bien calibrado que sujeta la carrocería sin balanceos incómodos en curva y filtra las irregularidades sin rebotar.

El punto más brillante en el tráfico diario es su maniobrabilidad. Gracias a un radio de giro de apenas 5,5 metros, callejear y maniobrar en aparcamientos estrechos resulta sencillísimo. Gira muchísimo más que la mayoría de los turismos de su longitud.

Pantallas y software: buena base, pero margen de mejora

Primer plano de la pantalla digital del cuadro de instrumentos de un vehículo eléctrico encendido, mostrando datos del viaje actual, noventa por ciento de batería y trescientos noventa y tres kilómetros de autonomía.

El salpicadero está presidido por una instrumentación digital de 7,5 pulgadas muy clara y una pantalla central de 12,9 pulgadas ligeramente orientada hacia arriba. El sistema multimedia corre sobre Android Automotive, lo que garantiza una fluidez notable y menús ágiles con excelente visibilidad de noche.

Sin embargo, se echa en falta un paso más en su integración. El navegador integrado no incluye Google Maps de serie a menos que vincules una cuenta de usuario en Kia, algo que no pude hacer al tratarse de una unidad de prensa. Seamos sinceros: la interfaz funciona bien, pero le falta un punto para alcanzar la madurez e intuición del sistema que monta Renault con Google nativo. Planificar una ruta calculando paradas de carga sobre la marcha me resultó poco intuitivo y preferí gestionarlo desde el móvil.

¿Cuánto gasta y cómo carga en ruta el Kia PV5 eléctrico?

Vista frontal de una furgoneta eléctrica de marca Kia de color verde claro y negro, estacionada al aire libre en un camino de tierra iluminado por el sol.

En un vehículo con esta sección frontal y más de dos toneladas, la eficiencia siempre es la gran incógnita. Durante los tres días de prueba, combinando trayectos cotidianos, vías rápidas y carretera secundaria con carga, el consumo medio se situó en torno a los 20 kWh/100 km. Para su volumen y peso, es un registro razonable que permite rondar los 330 km de autonomía real con su batería de 67 kWh útiles.

Respecto a los tiempos de recarga en corriente continua, la ficha oficial promete un pico de 150 kW. Cuando me entregaron el coche, venía bajo de batería y realicé una primera carga rápida en una estación de Endesa de 150 kW: enchufé con el 30% y tardó unos 35 minutos en alcanzar el 90%, con un tope de 84 kW condicionado por tener otro eléctrico cargando en el punto contiguo compartiendo potencia.

Primer plano de la pantalla de una estación de carga mostrando un 63 por ciento de batería y 97 kilovatios de potencia sobre un panel con botones luminosos.

La sesión más representativa fue la última carga del test. Llegué al cargador con la batería a temperatura ambiente, sin activar el preacondicionamiento previo. En esa sesión el pico máximo alcanzado fue de 97 kW. No estamos ante las cifras estratosféricas de la plataforma de 800 voltios de otros modelos de la marca, pero mantiene una potencia media suficientemente estable como para resolver una parada de viaje en unos 20 a 30 minutos.

Para poner en contexto las cifras técnicas de esta unidad frente a sus datos de homologación y mediciones reales, os dejo sus datos principales:

  • Batería: 71,2 kWh nominales, 67 kWh útiles (ficha)

  • Consumo medio: 19,3 kWh/100 km en WLTP según la ficha, unos 20 kWh/100 km en mi prueba

  • Autonomía: 412 km WLTP y 340 km reales según EV Database (no medida por mí)

  • Potencia máxima de carga: 150 kW según la ficha, 96 kW en mi prueba sin preacondicionar la batería

  • Tiempo de carga: 30 min del 10% al 80% según Kia, y unos 35 min del 30% al 90% en mi prueba, con máximo de 84 kW compartiendo cargador

  • Maletero: 1.330 litros según la ficha, lo llené con el equipaje del camping

  • Precio de la unidad probada: 39.500€ al contado y sin ayudas

Además, cuenta con tecnología bidireccional V2L capaz de suministrar hasta 3,6 kW mediante un adaptador exterior, un extra muy práctico para conectar pequeños electrodomésticos, neveras portátiles o luces de acampada.

Para quién es este Kia PV5 Passenger

Si lo que buscas es un coche para viajar en familia con cuatro o cinco personas de verdad, sin renunciar al equipaje y con un rodar cómodo y silencioso, este Kia PV5 cumple con sobresaliente. Es espacioso, divertido de maniobrar por lo bien que gira y tiene un precio de 39.500€ al contado que lo coloca en una posición competitiva frente a lo que cuesta hoy cualquier eléctrico de tamaño medio con la mitad de habitabilidad o lo que cuestan otras furgonetas eléctricas similares.

También es una opción excelente para parejas que busquen un vehículo polivalente para escapadas, echar un colchón atrás y viajar con mesa y sillas sin necesidad de meterse en furgonetas camper de gran volumen.

Ahora bien, si necesitáis hacer tiradas de autopista a ritmos muy altos con paradas de carga relámpago de diez minutos, se os puede quedar corto.

Mi agradecimiento a Javier Legua y al equipo de Kia Autosalduba (Grupo CARZA) por facilitarme esta unidad durante el fin de semana. Si alguno de vosotros está buscando dar el salto al eléctrico familiar y tiene dudas con el espacio o la vida a bordo, dejadme vuestra pregunta concreta y la vemos juntos.
Y si vivís en el entorno de Zaragoza, no dudéis en preguntar pro Javier, que seguro que os atiende estupendamente.

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