Sé que este vehículo no es del tipo habitual sobre el que suelo escribir en este medio, pero dada la expectación que ha levantado en los últimos días, me ha parecido interesante escribir acerca de él.
Ya sabéis cómo se las gasta el departamento de Affalterbach cuando decide meterse en harina. Durante años nos dijeron que un SUV deportivo tenía que quemar gasolina a cubos para tener carácter, pero los tiempos cambian y hasta la división más salvaje de la estrella ha tenido que mover ficha. La marca acaba de destapar los detalles del nuevo Mercedes-AMG GT SUV, el primer coche de este tipo que desarrollan íntegramente desde cero dentro de AMG y que monta la nueva plataforma específica AMG.EA.
Las cifras sobre el papel son de esas que marean a cualquiera: una potencia pico que llega a 1.169 CV, un registro de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos, una promesa de 700 km de autonomía y paradas de carga rápida de apenas 12 minutos. Es fácil quedarse deslumbrado con el despliegue del catálogo, pero cuando llevas tiempo usando coches a batería aprendes a separar el escaparate de lo que de verdad vas a encontrar cuando te sientas al volante. Vamos a diseccionar qué hay detrás de este mastodonte familiar.
Un bicho de más de cinco metros pensado para sentarse bajo
Lo primero que impresiona al ver la ficha técnica son las dimensiones. Este nuevo SUV mide 5.084 mm de largo, 2.001 mm de ancho y 1.656 mm de alto, todo ello levantado sobre una enorme batalla de 3.040 mm. Es un coche enorme, para qué engañarnos, pero tiene una peculiaridad que me llama mucho la atención: AMG ha buscado una posición de conducción baja. Quieren que vayas sentado como en una berlina deportiva tradicional y no subido en una banqueta alta como ocurre en la mayoría de todocaminos eléctricos.
En la parte práctica del día a día familiar, ese tamaño se traduce en un maletero trasero de 607 litros, ampliable a 1.740 litros si abates la segunda fila, además de un maletero delantero de 78 litros que vendrá de perlas para dejar los cables sucios sin manchar el equipaje. La fila trasera cuenta con tres plazas reales y reposacabezas plegables eléctricamente, demostrando que no se han olvidado de que quien compre esto probablemente tenga que llevar niños detrás.
Por fuera, el diseño busca rebajar el impacto del aire a altas velocidades. El parabrisas es bastante plano, las ventanillas van sin marco y la zaga estrena seis pilotos circulares con diseño de turbina. Además, incluye aerodinámica activa con aletas bajo la parrilla y un alerón de techo, de serie en las versiones GT 55 y GT 63, que modifica su apoyo a partir de 150 km/h.
La letra pequeña de los 1.169 CV durante 63 segundos

El dato estrella que va a copar todos los titulares son esos 1.169 CV, pero aquí hay que ser claros con el usuario: esa caballería no está disponible de forma continua. La cifra máxima solo se entrega en una ventana puntual de hasta 63 segundos, pensada para aceleraciones fulgurantes, adelantamientos fulminantes o para marcarte el tanto en una incorporación.
Que la potencia máxima esté acotada en el tiempo no es algo malo ni una trampa, sino pura gestión térmica y física de baterías. Conseguir que un coche de este tonelaje pare el crono en 2,5 segundos en el cero a cien exige descargar una cantidad brutal de energía en muy poco margen. En el uso diario nadie necesita mil caballos de manera constante, pero conviene tener presente que estas cifras récord son picos de rendimiento programados.
Para controlar semejante empuje sin que el coche cabecee, AMG mete la tracción total variable AMG Performance 4MATIC+, dirección activa en el eje trasero capaz de girar hasta 6º para maniobrar en garajes estrechos y, en el caso del GT 63, frenos cerámicos junto a la suspensión AMG ACTIVE RIDE CONTROL+.
Batería, 700 km teóricos y la promesa de los 12 minutos

Pasemos a lo que de verdad nos importa a los que viajamos en eléctrico: el rango y los tiempos de parada. La marca homologa hasta 700 km de autonomía bajo el ciclo WLTP. Ya sabéis que las cifras de laboratorio hay que cogerlas con pinzas, sobre todo en un vehículo con dos metros de anchura y neumáticos anchos de alto agarre, donde circular a 120 km/h por autovía siempre pasa factura.
Lo realmente interesante viene en el cargador. La marca anuncia una recarga rápida de récord: bajar el tiempo a apenas 12 minutos para ciertos tramos o recuperar hasta el 80% en 16 minutos. Para una batería de semejante capacidad, esto implica que la curva de carga mantiene potencias elevadísimas durante casi todo el proceso sin venirse abajo a las primeras de cambio.
Si la red de alta potencia en ruta acompaña, poder recuperar cientos de kilómetros en el tiempo que tardas en estirar las piernas y tomarte un café rápido cambia por completo los viajes largos en familia. Ahora bien, para ver esos 12 minutos en pantalla hará falta encontrar cargadores ultrarrápidos en perfecto estado que realmente suministren el caudal que este coche es capaz de absorber.
Un puesto de mando digital con luces y sombras

Dentro del habitáculo nos encontramos con el esquema que Mercedes viene puliendo: una instrumentación de 10,2 pulgadas unida a una pantalla central de 14 pulgadas orientada al conductor. Para el acompañante se ofrece en opción otra pantalla adicional de 14 pulgadas, configurando un salpicadero que parece una sala de control.
El volante deportivo AMG incorpora levas para graduar la frenada regenerativa, un detalle que siempre agradezco frente a las marcas que obligan a rebuscar en menús táctiles para cambiar la retención del motor. También se incluye el selector «AMG RACE ENGINEER» en el túnel central y un sistema de telemetría capaz de registrar más de 80 parámetros en tiempo real hasta diez veces por segundo.
El sistema multimedia MBUX ahora integra asistentes de voz basados en ChatGPT y Google Gemini. Sin embargo, no todo me convence: siendo un vehículo que rozará cifras prohibitivas, la lista de equipamiento de serie se queda algo corta y muchos elementos que deberían venir de fábrica siguen relegados al catálogo de opciones.
Para quién tiene sentido un SUV de estas características

¿Hacía falta un SUV familiar de más de mil caballos? Si lo miras desde una óptica estrictamente racional de eficiencia, evidentemente no. Nadie necesita semejante despliegue para llevar a la familia de vacaciones ni para ir al trabajo.
Pero este Mercedes-AMG GT SUV demuestra algo importante para el avance general de la movilidad eléctrica: las plataformas dedicadas permiten meter baterías grandes, ofrecer habitabilidad de sobra y cargar a velocidades impensables hace apenas un lustro, todo sin sacrificar el comportamiento dinámico. Habrá que esperar a que llegue al asfalto para comprobar cuánto queda de esos 700 km a velocidad legal y cómo digiere el peso en carreteras reviradas, pero el salto técnico que plantea en tiempos de carga marca el camino de lo que deberíamos exigir en cualquier coche pensado para viajar.
Fuente: Motor.es
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