Efecto canguro, por qué frenar ya no sirve ante los radares de tramo
Resumen
El conocido como efecto canguro define la maniobra habitual de frenar bruscamente antes de un cinemómetro para acelerar de inmediato tras rebasarlo. Esta conducta busca eludir la sanción de velocidad en el punto exacto de control.
Esta práctica reduce la eficacia de los controles puntuales, ya que los conductores solo adecúan su ritmo durante unos pocos metros. Como consecuencia, la velocidad media de la vía apenas disminuye de forma sostenida.
Para combatir este hábito al volante, las autoridades recurren cada vez más a los radares de tramo. Estos dispositivos calculan el tiempo empleado entre dos puntos, haciendo que frenar puntualmente resulte inútil para evitar la sanción.
El auge de estos sistemas responde a la necesidad de garantizar una velocidad constante y segura a lo largo de distancias prolongadas. De este modo, se neutraliza la picaresca asociada a las cajas de radar tradicionales.
Con la proliferación de controles continuos, la estrategia de desacelerar solo ante el aviso visual o del navegador pierde efectividad. La tendencia apunta a una mayor vigilancia de tramos completos en la red de carreteras.
El efecto canguro ha impulsado la expansión de los radares de tramo frente a los cinemómetros fijos tradicionales. ¿Consideras que esta tecnología es más justa y eficaz para calmar el tráfico? Cuéntanos qué piensas.
Síntesis editorial de EVMinds a partir de la noticia original.
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